Guanacaste es uno de mis destinos favoritos para lo que es la fotografía de surf. Me parece increíble la cantidad de spots y rincones escondidos que tiene a lo largo de toda su costa. Cada playita tiene su propio fondo, su propia luz, su hora particular — todas son distintas entre sí, y por eso me gusta tanto ir a ese lugar en épocas de buen swell.
Con los hermanos hicimos dos viajes este año: uno en marzo y este segundo en septiembre, del que acabo de volver.
Otto y su lectura del mar
Otto, el papá de Jagger y Siena, es un gran conocedor de toda la zona. Apenas comenzaba el día, él ya tenía estudiados todos los puntos según el viento, el clima, las mareas y sobre todo la dirección del sol — que hace que algunos lugares funcionen perfectamente y otros, con otra dirección, simplemente no.
Tiene además una particularidad: puede sentir el clima y las condiciones del mar simplemente yendo a mirar la playa. Sin pronósticos, sin apps. Y de hecho, en los dos viajes fue él quien agarró las olas más grandes de la sesión.
Esta vez, con Siena
En el primer viaje, en marzo, trabajé la parte de acción y surf con Jagger. Esta vez las cosas cambiaron: Jagger llegó con el brazo quebrado, así que no pudo entrar al agua a surfear — aunque no se lo perdió, estuvo presente todo el viaje con nosotros
Con Cienna, en cambio, sí pude trabajar toda la parte de acción y surfing de este viaje.
Un viaje increíble
Tuve la suerte de conocer puntos de olas muy particulares que no conocía, gracias en buena parte al ojo de Otto para leer la zona. Guanacaste una vez más demostró por qué es de mis lugares favoritos para fotografiar surf.
Acá dejo la galería completa del viaje.